Cuando la tecnología también juega
23 de octubre de 2026
Hoy, detrás de los esports hay jugadores, entrenadores, árbitros, preparación, competencia, estrategias, escenarios y equipos de trabajo. Hay personas que entrenan y se preparan para competir. Y, claro, también hay tecnología. Porque cuando el nivel de una competencia crece, la infraestructura que la sostiene también tiene que estar a la altura.
Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 fueron una muestra concreta de ese cambio. Por primera vez en la historia de los Juegos Suramericanos, los esports formaron parte oficialmente del programa y sus resultados se incorporaron al medallero. Valorant, EA SPORTS FC y Assetto Corsa Competizione compartieron espacio con las demás disciplinas deportivas y pusieron a los deportes electrónicos frente a una audiencia mucho más amplia.\
En ese contexto, la tecnología dejó de estar simplemente “detrás” de la competencia. Pasó a ser una parte importante de ella. AMD acompañó esta edición como partner tecnológico y proveedor de los equipos utilizados en las competencias de Valorant y SimRacing, además de brindar asesoramiento tecnológico. La propuesta de la marca también apunta a acercarse a las comunidades gamer y de esports, permitiendo que los usuarios conozcan sus productos y puedan experimentar una experiencia de juego acorde con las exigencias actuales.
Para DEVA, organización que trabaja por la promoción y profesionalización de los deportes electrónicos en Argentina, este tipo de alianzas tienen un significado que va más allá de un torneo puntual. Son parte de la búsqueda de mejores condiciones para que los esports puedan seguir creciendo, desarrollándose y ocupando cada vez más espacios dentro del ámbito deportivo.\
La propia DEVA plantea entre sus objetivos la promoción y profesionalización de los deportes electrónicos desde los ámbitos deportivo, educativo, social y de entretenimiento y los juegos Suramericanos representan justamente un paso más en ese camino. Porque detrás de cada ronda de Valorant, de cada decisión que tiene que tomarse en cuestión de milésimas de segundo y de cada vuelta en un simulador, hay una infraestructura que tiene que responder. En esta competencia se utilizaron equipos conformados por procesadores AMD Ryzen 7 9800X3D, 32 GB de RAM, almacenamiento SSD de 1 TB, placas gráficas Radeon RX 9070 de 16 GB y refrigeración líquida, de acuerdo con las especificaciones brindadas para los equipos utilizados durante el torneo.
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El Ryzen 7 9800X3D pertenece a la familia Ryzen 9000 y cuenta con arquitectura Zen 5, 8 núcleos, 16 hilos y 96 MB de caché L3. También incorpora la tecnología de segunda generación AMD 3D V-Cache, desarrollada para mejorar el rendimiento en gaming y reducir la latencia. Del otro lado está la Radeon RX 9070, con 16 GB de memoria GDDR6 y compatibilidad con tecnologías como AMD Smart Access Memory, Radeon Anti-Lag y otras herramientas orientadas al gaming. La combinación de ambos componentes cobra especial sentido cuando se mira lo que ocurre en cada competencia.
En Valorant, donde una fracción de segundo puede hacer la diferencia y la precisión y la velocidad de respuesta tienen un papel fundamental, el rendimiento del procesador es especialmente importante. En SimRacing, en cambio, la exigencia gráfica y la capacidad del equipo para procesar una gran cantidad de información visual toman otro protagonismo.
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Ahí aparecen tecnologías como 3D V-Cache, que permite incorporar una mayor cantidad de memoria caché al procesador, y Smart Access Memory, que permite que determinados procesadores Ryzen compatibles accedan de manera más directa a la memoria de las placas Radeon compatibles.\
En términos simples, se busca que los distintos componentes puedan trabajar de una manera más eficiente y que eso se traduzca en una experiencia de juego más fluida. Pero, detrás de todos esos números hay algo todavía más importante: personas. Jugadores que entrenaron para llegar hasta ese escenario. Equipos que se prepararon para representar a sus países. Árbitros que estuvieron ahí para que las competencias pudieran desarrollarse bajo las reglas establecidas. Organizaciones que trabajaron para que los esports tuvieran su lugar. Y empresas tecnológicas que entendieron que acompañar ese crecimiento también significa involucrarse en el desarrollo de todo un ecosistema.\
Desde AMD destacan justamente esa posibilidad de acercarse a los usuarios, a la comunidad gamer y a quienes forman parte del mundo de los esports. Ese trabajo también se desarrolla a través de URGAME by AMD, su comunidad vinculada con la tecnología, el gaming y los deportes electrónicos, donde se realizan distintas activaciones y experiencias abiertas a quienes comparten ese interés.
Por eso, el valor de una alianza como esta no está solamente en las computadoras que estuvieron sobre las mesas de competencia.
También está en lo que representan.
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Cuando una competencia internacional incorpora oficialmente a los esports, cuando una organización como DEVA trabaja para que la disciplina se profesionalice y cuando una compañía tecnológica aporta los equipos y el conocimiento necesario para acompañar una competencia de este nivel, lo que ocurre va un poco más allá de un torneo: Se empieza a construir algo más grande, un ecosistema en el que cada parte cumple un rol.
Y si los esports quieren seguir creciendo, necesitan justamente eso: jugadores que compitan y se preparen, organizaciones que impulsen, instituciones que abran nuevos espacios, comunidades que acompañen y tecnología que pueda responder a las exigencias de quienes están del otro lado de la pantalla. Los Suramericanos 2026 dejaron una imagen clara de ese proceso. Los esports ya están ocupando nuevos escenarios y, en ese recorrido, cada alianza que ayude a fortalecer su desarrollo suma.
AMD, desde la tecnología, fue parte de ese escenario.
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